Tuesday, December 13, 2011

La Justicia Piche

Luisa Estella Morales y Hugo
Luego de 13 años del gobierno autoritario chavista corrompiendo las instituciones y destruyendo cualquier sombra institucional, donde una de las más destruidas es la justicia, a uno no le puede extrañar que ya se llegara al nivel del absurdo en donde se encuentra Venezuela.

La total vagabundería y sinvergüenzura de la Presidenta del Tribunal Supremo de Injusticia de la República Bolivariana de Venezuela, “Dra.” Luisa Estella Morales no tiene límite. No le ha bastado declararse abiertamente en favor de la “revolución” que adelanta Hugo Chávez, y de mostrar total parcialidad hacia el régimen, no le basta demostrar su apoyo directo a la dictadura de Cuba, cuando manifestó el 17 de mayo de 2011 que “El modelo de justicia cubano sirve de referencia para lograr los cambios que se promueven en Venezuela” y no le ha temblado la mano cuando declaro inaplicable las Sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos violando la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José).

En el día de ayer, la sala Constitucional del Tribunal Supremo de Injusticia, también presidida por la Sra. Morales, emitió una sentencia donde elimina la aplicación de dos artículos del Código Penal que castigan el delito de invasión a la propiedad privada. El fallo no sólo ordena desaplicar ­"en casos en donde se observe un conflicto entre particulares devenido de la actividad agraria"­ el artículo 471-A del Código Penal (referido a las invasiones), sino además el 472, en el que se penaliza a quien perturbe violentamente a otra persona que tenga la posesión pacífica de un bien inmueble. Eso lleva abiertamente a autorizar la invasión a la propiedad privada. También abre peligrosamente la puerta a la ley del más fuerte al no dejar caminos legales que frenen la invasión.

No podemos esperar otro tipo de decisiones de personas a las cuales la justicia simplemente es un instrumento de poder económico o político. La Sra. Morales no es precisamente un ejemplo de moralidad o de carrera judicial digna, ella fue destituida como juez en 1989, en la Gaceta Oficial Nº 34.354, de fecha viernes 24 de junio de 1989, se publicó la sentencia mediante la cual el entonces Consejo de la Judicatura destituyó del cargo de juez titular del Tribunal de Primera Instancia Agraria del estado Yaracuy a la doctora Luisa Estela Morales Lamuño de Acosta. En el texto de la sentencia se señala que Morales Lamuño incurrió en la alteración de actas y otro concurso de infracciones. Si esta es la Presidenta del Tribunal, poco podemos esperar del resto del sistema donde algunos tienen en lugar de curriculum unos prontuarios criminales.

El uso del Poder Judicial como mecanismo político de la robolución, para perseguir opositores, expropiar lo inexpropiable, silenciar a los medios y perseguir sistemáticamente, ha sido una constante en la dictadura de Hugo Chavez Frias.

Pese a que sea una constante la manipulación del poder judicial, hay veces que lo ridículo de algunas decisiones hace pensar que hay veces que lo hacen a uno asombrarse, lo cual parecía imposible, una de esas decisiones es la “jueza” Dinorah Yosmar González del Juzgado XV de Juicio del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana, de sobreseer la causa abierta con ocasión de la querella entablada contra Mario Silva, conductor del programa La Hojilla de la televisora oficial, por la comisión del delito de injuria agravada con insultos y groserías permanentes contra cualquier persona que pueda ser de oposición. El principal argumento de la jueza ha sido que llamar a alguien “hijo de -----”, y además por televisión, no constituye un hecho punible y que por tanto la querella presentada en contra de Silva atenta contra su derecho a la libertad de expresión.

En pocas palabras, cuando una persona pone una caricatura en un periódico indicando que algunas lideresas del chavismo en algunos poderes son cortesanas del régimen, el periodista va preso (Leocenis García), pero si un esbirro del régimen insulta sistemáticamente en el canal de televisión del Estado (en televisión abierta) con cualquier tipo de vulgaridades e injurias personales a cualquier persona o su familia, eso sí está muy bien y es simplemente el derecho a la libertad de expresión.

Realmente Macondo y los personajes de Márquez en Cien Años de Soledad cobran vida en una Venezuela completamente surrealista.

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